¿La inteligencia artificial va a decidir nuestro futuro?
Esa pregunta no admite respuestas rápidas. Nos invita a pensar cómo esta tecnología está transformando el trabajo, la educación, la producción, la cultura y nuestra relación con el ambiente.
Esa pregunta no admite respuestas rápidas. Nos invita a pensar cómo esta tecnología está transformando el trabajo, la educación, la producción, la cultura y nuestra relación con el ambiente.
Está entrando en nuestras formas de trabajar, aprender, crear y decidir. Pero la pregunta más importante no es solamente qué puede hacer la tecnología. La pregunta es qué vamos a hacer nosotros con ella.
La inteligencia artificial no es la excepción. Más allá de los avances técnicos, el verdadero desafío está en cómo elegimos utilizar ese conocimiento: para ampliar nuestras capacidades, fortalecer el pensamiento crítico y construir una sociedad más preparada para el futuro.
Hubo momentos en la historia que cambiaron para siempre la manera en que las personas accedían al conocimiento. La imprenta fue uno. Internet fue otro.
La inteligencia artificial cambió las reglas del aprendizaje. Pero el verdadero desafío ya no es prohibirla ni celebrarla. La pregunta es otra: ¿cómo enseñamos a pensar cuando una máquina también puede responder?
La inteligencia artificial ya está transformando la manera en que trabajamos, aprendemos, creamos y tomamos decisiones. Lejos de ser una tecnología del futuro, hoy plantea nuevos desafíos y oportunidades que impactan en nuestra vida cotidiana.
En este video, Mariano Cravedi, presidente de la Academia, presenta esta iniciativa impulsada por la Gran Logia Argentina, con el objetivo de fortalecer la investigación nacional y apoyar a nuevas generaciones de científicos y científicas.
La exposición estará a cargo de Nahuel Caro, investigador en formación y presidente de la Logia Egalité N°31; Francisco García, Presidente de Cultura de la Zona VII de la Gran Logia
La Gran Logia Argentina anuncia el Subsidio a la Investigación “Dr. Guillermo Rawson”, una convocatoria destinada a acompañar el desarrollo científico en nuestro país.
En este poderoso fragmento, el astrónomo Diego Bagú reconoce la decisión valiente de Carl Sagan: priorizar la divulgación científica en un mundo académico que, durante mucho tiempo, la consideró menor.
