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BREVE RESEÑA SOBRE LA ACTIVIDAD EXTRACTIVA PESQUERA MARITIMA NACIONAL.

 

 

Cuando hablamos sobre el comercio que genera la industria pesquera marítima en general, podemos destacar principalmente que los productos pesqueros marítimos Argentinos cuentan con un gran prestigio mundial por su calidad y procedencia natural  que además, hace décadas  se han impuesto como un sello de denominación de origen, (Mar Argentino, salvaje y austral) reconocido globalmente y que año a año los volúmenes de exportación superan los 2.000 M. de USD. Siendo el octavo complejo exportador en nacional, llegando a exportarse casi un 95% de lo capturado y procesado, quedando apenas un 5% para consumo interno.

Los mismos provienen de un sector netamente extractivo, no es necesario contar con un espacio físico propio como es en el sector agrícola ganadero, ni con una apuesta a la cría y reproducción  o la siembra directa, ni tampoco una logística acorde a cualquiera de los casos, como así  también de la suerte de no quedar expuesto a enfermedades o cuestiones meteorológicas o imponderables de variada índole que pongan en riesgo su zafra.

Es decir las empresas pesqueras o armadoras, se valen del producto primario accediendo a los caladeros o  (zonas de pesca) a través de un permiso o licencia de pesca,  que no es más que un permiso de acceso a ese caladero específicamente, abonando solamente un canon de extracción que resulta muy accesible considerando el valor FOB de los productos exportados.  Estos permisos fueron otorgados históricamente a armadores pesqueros que por supuesto hayan contado con  buques pesqueros y acrediten una historia extractiva para las especies que supieron explotar y que en principio fueron las especies de fácil y rápido acceso,  zonales y geográficamente acordes para la actividad  y a posterior y acompañando al crecimiento de las flotas y por ende la evolución de la misma en tamaño y autonomía que fueron rápidamente abarcando caladeros cada vez más alejados y de más difícil acceso y por consiguiente, explotando especies cada vez más variadas y exóticas para el momento, que por consiguiente propicio la apertura de mayores y nuevos mercados. Esta dinámica de otorgamiento de licencias de pesca surgió en los albores de la actividad a mediados del 1900 y poco a poco se fue reglamentando y acompañando los diferentes vaivenes de la política pesquera nacional.  

Hasta fines del año 1997 en que se sanciono Régimen federal de pesca ley 24.922 Que reordeno  el sector, introduciendo cambios significativos en la actividad pesquera, producto entre otras cosas de una crisis pesquera sin precedentes en Argentina que puso en peligro la sustentabilidad de uno de sus principales recursos como por ejemplo el de la merluza Hubbsi,  una de las más importantes especies cohabitante del mar Argentino debido a que hasta ese entonces la explotación pesquera se ejercia en forma olímpica.

Su génesis busco compatibilizar el máximo desarrollo de la actividad pesquera en el mar, con el aprovechamiento racional de sus recursos vivos. Es una norma que pondero la actividad económica del hombre y el medio ambiente en el que se realiza. Además contemplo los diversos aspectos relevantes para la pesca marítima: la investigación, la conservación y administración de los recursos vivos del mar y un régimen de pesca, que ha impuesto la administración por Cuotas Individuales transferibles de Captura ( C.I.T.C ) con su correspondiente régimen de infracciones.

 

Además propone federalidad: el diseño legal del Consejo Federal Pesquero, organismo rector de la política pesquera nacional y principal regulador de la actividad. En especial por su composición colegiada de cinco representantes provinciales y cinco provenientes del Estado Nacional.

Este reordenamiento que fijo una captura máxima permisible priorizando la sustentabilidad de los recursos, tomo en cuanta una vez más el historial extractivo de los buques / empresas armadoras, más su logística y ocupación de mano de obra en aplicada en tierra,  tipo de producto final y su proceso productivo (personal contratado, transporte, fábricas etc.).  Priorizando en consecuencia la ocupación de mano de obra Nacional tal cual es el espíritu de la ley sancionada. Por consiguiente una vez caracterizado el sector se procedió principalmente a: la cuantificación de los stocks pesqueros  y su distribución en  capturas máximas permisibles a fin de lograr un equilibrio sustentable de los recursos pesqueros nacionales.

Como se expuso en párrafos anteriores, este sistema doto a cada buque de una cuota individual transferible de captura ( C.I.T.C. ) que se desprende año a año de la evaluación del recurso pesquero que da indicadores biológicos fijando así una captura máxima permisible que se distribuye acorde a los parámetros anteriormente enunciados, priorizando su sustentabilidad en el tiempo.

Esta cuota que si bien es transferible cabe destacar que su transferencia solo puede darse respetando su asignación inicial anual y dentro del rango de flota a la cual ha sido asignada, o sea: cuota de un buque fresquero puede transferirse mediante un acto administrativo a otro buque fresquero y no a una buque fábrica o congelador, pero… si un buque por motivos extraordinarios no pudo cumplir con su cuota, puede devolverlas a un fondo de reasignación y desde ahí, por lo tanto transferir a otro buque y de no mediar solicitudes de buques de similares características ahí si podría transferirse a un buque fábrica o congelador, o sea deja siempre una alternativa ambigua.

Cabe destacar que los buques denominados fresqueros son buques que pescan y almacenan su captura entera en bodega enfriada para su posterior traslado a tierra para su proceso y acondicionamiento previo a su comercialización. Cuando un buque fábrica o factoría procesa a bordo, congela y acondiciona su producto apto para ser comercializado o sea producto directo a góndola.

Si analizamos estos dos casos puntuales podemos observar a priori que desde el punto de vista comercial o de dinámica empresarial el producto de un buque factoría es un producto de calidad superior y con costos logísticos y laborales mucho más bajos comparados con los buques fresqueros, por su dinámica de proceso inmediatamente después de capturado, acondicionado y congelado en el acto, manteniendo su calidad en optimo estado bajo normas internacionales y que requiere baja intervención de mano de obra con todo lo que ello significa.

 

Por lo tanto: si contrastamos las dos flotas podemos observar rápidamente las ventajas de un buque fabrica con un buque fresquero, pero bien ahora empiezan a pesar otros factores, el buque fresquero dinamiza varios sectores que van concatenados, por ejemplo mayor cantidad de tripulantes a bordo, logística de mantenimiento (talleres varios y reparaciones) industria naval, insumos varios, estiba, transporte y proceso de la materia prima (fileteadores, camaristas, peones etc.)

Entonces podríamos concluir en que la Administración Pesquera Nacional deberá ponderar siempre un justo equilibrio priorizando cuestiones biológicas, económicas, sociales y políticas. Atendiendo todas las variantes y particularidades del sector, además de un exhaustivo análisis regional y sectorial.   






 

 


 




 

 

 

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